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≡ / [CONGLOMERADO]

[2021]

Punto de partida: Alquézar

Tiempo: 1h

Coordinadas: 42.15879, 0.02754

Más detalles

Paráfrasis: Cerca de la desembocadura del Barranco Barricolla se encuentran tres cuevas. Una río arriba (Río Vero), otra enfrente de la confluencia y la misma Cueva Chuandana que se encuentra justo en la orilla opuesta. Es un lugar curioso, ya que el río fue represado en el pasado y podemos observar varios vestigios de la ingeniería del aquel entonces.

Toponimia: Adaptado del libro «Añoranzas de Alquézar» de Miguel Carravedo Fantova.

Acceso: Por Fuendebaño: Bajamos al puente y seguimos por el cauce del Río Vero en dirección sur hasta topar con la cavidad buscada.

Por el Camino de los Lumos: Bajamos desde San Antón por el Camino de los Lumos hasta el Río Vero. En la orilla tenemos que girar a la izquierda y seguir por una tímida senda que discurre a lado del agua. Cuando esta senda se muere podemos bajar al cauce fácilmente y seguir remontando por el lecho del río. En esta zona el río es poco profundo y nos faltan menos de cien metros para llegar a la cueva. Así que, en seguida, veremos la Cueva Chuandana en la orilla izquierda (nuestra derecha) de bajo de un acantilado de conglomerado.

La primera variante es más bonita y refrescante – nos mojaremos hasta la cintura. Recomiendo hacer una ruta circular combinando los dos caminos.

Dificultades: Por cualquier de los accesos hay que andar por el lecho del río. Si hubiese mucho caudal sería peligroso o imposible.

Enclave: Estamos en la zona de conglomerado del Río Vero. Las corrientes son tranquilas y las pozas someras.

Interior: Si no fuera por los restos de las construcciones, serían todas cuevas más bien austeras.

Observaciones: La Cueva Chuandana y la de enfrente son como unas imágenes reflejadas, gemelas. Entre estas dos cuevas, en el cauce, yacen unos bloques grandes, los cuales fueron aprovechados para la cimentación de una presa de estacas. Todavía se pueden contemplar las escarpias de forja y los huecos tallados que sujetaban las maderas. En el lado de la Cueva Chuandana sigue una presa de mortero a continuación del bloque hacia dentro de la cavidad.

En las dos oquedades, es decir, en cada lado del río, arrancan unas acequias que llevaban el agua río abajo a los campos colindantes. Parece que la de la orilla derecha fue construida posteriormente. En la esclusa de la acequia izquierda – en plena Cueva Chuandana – se encuentra una inscripción que data del 1 de septiembre 1956, supuestamente la fecha en la que se terminaban las obras. Las dos acequias están rotas, invadidas por la vegetación y en desuso total hoy en día. Sin embargo, se puede contemplar restos de la de la derecha hasta después del puente de la carretera a Barbastro.

Si nos imaginamos un pequeño embalse/poza entre las dos cuevas debajo de los acantilados, podemos vislumbrar que este lugar había sido francamente idílico para tomar un baño y sestear.

Hay otro murete cuyo fin no llego a entender de todo. Este discurre en línea recta paralelamente a los últimos metros del cauce del Barranco Barricolla y termina un poco antes de la presa de mortero. ¿Desviaba las aguas de dicho barranco? ¿Delimitaba la orilla del embalse? No creo, ya que no parece lógico, ni útil que fueran estos los motivos. Quizás nunca tenía que ver con la presa y las acequias. Sin embargo, lo menciono, porque justo donde termina el muro nos podemos acercar al acantilado por una tímida senda para descubrir un pequeño rincón ameno y escondido. Hay un escalón de roca – ideal para sentarse (y almorzar, por supuesto) – rodeado por boj y orejas de onso. Un rincón fresco, tranquilo y muy bello, especialmente en primavera.

La Cueva Chuandana
La Cueva Chuandana

También hay…

Como mencionado antes, hay otro covacho enfrente de la Cueva Chuandana y una tercera cueva río arriba (por el Río Vero), la que he mencionado en la paráfrasis. Esta es una cueva de desprendimiento pegada al río, austera con bloques.

La Cueva Chuandana