Inspirado por los libros «Añoranzas de Alquézar» y «Alquézar, ayer y hoy» de Miguel Carravedo Fantova planeé redactar una entrada para mi otro blog «La Sierra de Guara, mi perro y yo» que iba a llamar «Gymkana por las cuevas de Alquézar». Pronto caí en la cuenta de que la tremenda cantidad de datos correspondientes a este proyecto no lo podré unir en solo una entrada. En un año de excursiones (por solo la zona de Alquézar) tenía ya más que 70 cuevas fichadas, sabiendo que iba a tener que añadir al listado algunas cuevas más, ya que se me habrán escapado.

Así que decidí compilar las informaciones en estas nuevas páginas y escribir un blog independiente sobre las cuevas por la cuenca del río Vero.
Primero quiero remarcar que lo descrito no tiene que ver con la espeleología, ni con el barranquismo. Tiene que ver con el senderismo – como mi otro blog. Las cavidades que figuran en el listado no tienen un desarrollo profundo o vertical que requiere equipamiento especial para la visita y las cuevas acuáticas se pueden visitar por medio de un refrescante baño.
Para mantener una cierta claridad y reducir la gran cantidad de covachos he establecido dos parámetros con el fin de reunir los objetivos más relevantes para un disfrute máximo de una excursión de senderismo.
Primero – el tamaño
Como mínimo, la cueva debe tener un espacio interior que permite estar de pie cómodamente. Así que no trataré todos los innumerables covachos pequeños.
Segundo – el acceso
He establecido un límite de tiempo de media jornada para el acceso. Este es el rango máximo de tiempo para alcanzar los objetivos a pie. De este modo, la excursión será factible durante una jornada (ida y vuelta). Además – como mencionado al principio – serán accesos que se podrán realizar sin la necesidad del uso de cuerdas realizando rapeles.
Con estas limitaciones, el número de las cuevas alistadas se mantiene abarcable. Las pocas aquí presentes que no cumplen con estas condiciones destacan con algún otro atributo tan sobrecogedor que me decidí incluirlas también, pero son unos pocos casos excepcionales.
Senderismo sí, pero no siempre es fácil…
Hoy en día muchas de las cuevas ya no tienen ningún papel en la vida cotidiana de las gentes del lugar. Por este motivo los caminos que conducen hacia ellas fueron abandonados desde hace tiempo y ahora están perdidos y vestidos. Esta circunstancia dificulta el acceso en muchas ocasiones. A veces son solo las últimas docenas de metros donde hay que traspasar un tremendo escudo de vegetación, pero son justo estos pocos metros que restan el encanto a la excursión entera. En algún caso incluso me rendí delante el obstáculo espinoso y no visité el interior de la cueva.
Sea como sea, quiero que el lector tenga en cuenta que en la gran mayoría de las rutas descritas llegará a un punto donde no suele haber un camino definido, especialmente cerca del objetivo. Estos tramos requieren mucho compromiso y cierta habilidad en moverse por este típico terreno agreste e inhóspito. Debe tener en cuenta que en – digamos – 98% de las rutas, los pantalones largos son imprescindibles.
Las rutas no suelen ser de las fáciles o cómodas.



Unas palabras sobre la toponimia…
Los covachos que fueron usados por la gente tienen nombre. En general son justo estos a los cuales se podía acceder, aunque hoy en día, los accesos a muchas de estas cuevas no se clasificaría como caminos fáciles. Puede que requieren cierta habilidad para trepar y destrepar como es el caso, por ejemplo, con la Cueva Palomera cerca de Alquézar. A esta se accedía trepando por un árbol que ahora ya no está. En su lugar ayudan hoy en día unas clavijas. Y al contrario, las que no eran accesibles no solían tener nombre propio.
En primer lugar, influyeron cuatro posibles razonamientos en la elección/evolución del nombre:
- ¿Para qué se usa?
- ¿Dónde está ubicada?
- ¿A qué casa / a quién pertenece?
- ¿Existe alguna característica que destaque?
De nuevo la Cueva Palomera es un buen ejemplo, ahora para el primer razonamiento (Se cazaba a palomas que anidaban en los rehuecos de la cueva). Para el tercer razonamiento da ejemplo, entre otras, la Cueva Blasquer de Casa Basqued o la Cueva de Alberto. Las que son nombradas por la casa propietaria suelen ser las que están cerca del pueblo donde los terrenos tienen dueños y no son parte del monte común.
Obviamente, estos nombres pueden evolucionar con el tiempo, justo como cambian las cosas, la vida o las circunstancias. Estos cambios no son agua pasada, siguen ocurriendo en el presente. Los escaladores, los barranquistas o incluso los excursionistas – deportes que se hicieron populares durante las últimas décadas – dan a las cuevas un nuevo uso y han iniciado una evolución moderna de algunas denominaciones. Por ejemplo, el nombre de la Cueva Palomera se está mutando a una abreviación más simple: «Las Cuevas».
Esta evolución de la toponimia es la base de discrepancias – discrepancias entre deportistas y campesinos, entre entendidos y más entendidos, entre generaciones. Yo, como Austriaco, no puede entrar en esta polémica, ya que me falta la base del conocimiento lingüístico. Sin embargo, estoy tocando el nervio del asunto, porque tengo que determinar los nombres aquí en estas páginas. Además, hay unas cuantas cuevas cuyas nombres desconozco y en estos casos no me queda más remedio que darles un nombre inventado.
En estos casos las estoy bautizando a base de la lógica y del sentido común, siguiendo los razonamientos antes citados. A pesar de que no son denominaciones auténticas, nos ayudarán a manejar la plenitud de informaciones que conlleva el tema. Sea como sea, si el nombre es un «producto de mi creatividad», lo voy a anotar, y si un día llego a conocer el verdadero nombre, lo rectificaré.
Queda para mencionar que en algunas ocasiones el nombre de una cueva se refiere a un conjunto de cuevas. Es decir que la cueva denominada representa un colectivo de cuevas que están juntas y tienen un acceso en común. Un buen ejemplo de nuevo es la Cueva Palomera. Cuando se habla de ella se suele referir al conjunto de covachos y cavernas que se encuentran en esta misma faja del Barranco de la Fuente.
La leyenda de los símbolos…
En las descripciones se encuentran unos símbolos para que el lector tenga presente a primera vista las características más importantes.
En la primera fila hay cuatro valoraciones, siempre en el orden, como aparece aquí abajo. Evalúan ciertas características de menos a más. El símbolo ausente quiere decir que no hay y el triple símbolo significa: muchísima. Evidente.
♥ / Ω / ≈ / !
♥ – ♥♥♥
La valoración de la belleza de la cueva y del enclave.
Ω – ΩΩΩ
El tamaño de la cavidad.
≈ – ≈≈≈
Aspecto acuático. Símbolo ausente: no hay agua, un símbolo: se mojan los pies y piernas, dos: se moja el tronco y tres: hay que nadar.
! – !!!
Atención excepcional. Hay algún paso delicado en el acceso, o alguna otra dificultad que requiere precaución excepcional. Se detalla después en el apartado «Dificultades».
En la segunda fila se encuentran los símbolos de las características existenciales. Así como la composición de la roca.
# / ∴ / ≡ / ψ / [roca]
# Hay una reja metálica que impide acceder al interior.
∴ Hay pinturas rupestres o otro tipo de marcas en las paredes.
≡ Hay uno o más muros de piedra u otros vestigios de un ataño uso humano.
Ψ Hay una fuente.
[caliza, conglomerado, arenisca o (un compuesto de) bloques]
En la tercera fila anotaré el año de la última visita realizada por mí. Si en esta ocasión no fui capaz de llegar a dentro de la cueva, adjuntaré el símbolo «⊗» delante del año. Después, en el apartado «Dificultades» anotaré las causas.
Por ejemplo: [⊗ 2018]
Que no falte la música…
Como canción de acceso recomiendo nada más que todo el repertorio del grupo estadounidense «Morphine».
Este trío formado por su difunto líder Mark Sandman, el saxofonista-crack Dana Colley y – en la mayoría de los discos – Billy Conway se distinguieron por los instrumentos que usaron habitualmente: un bajo de sólo dos cuerdas, los saxófonos (a veces tocaba Dana dos a la vez), la batería y nada más. Con esta constelación de instrumentos, junto a la áspera voz de Sandman relatando poesía empapada de ironía y sarcasmo, crearon en los años 90 un sonido novedoso y único. La prensa lo llama «Low Rock», yo sé que es definitivamente música de cuevas…


